*Salvago

 

¡¡¡Famoso era el coronel Salvago!!!. Vecino de la vuelta de mi taller en la calle Jofré. Jubilado hace unos años, estaba dedicado a disfrutar del merecido descanso, en su departamento de Viña o en el de Santiago.

Lo conocía bastante, y como era un hombre mayor, podía contar con mi paciencia y voluntad cuando necesitaba de mis servicios profesionales, ya que siempre me mostré dispuesto, como buen vecino.

En la comuna de Providencia como en todo el centro, es muy difícil el estacionamiento, así que para la atención de los vehículos que llegan a mi negocio, debo llegar a las 7: 30 A.M., e instalar el juego de barreras para demarcar mis reservas de espacio. De no ser así, me los ocuparían por todo el día y no me dejarían trabajar. Salvago eso lo sabía de antemano, si ya nos conocíamos por mas de 20 años, en los cuales se le había advertido que los estacionamientos tenían reserva para mis clientes. Pero de vez en cuando le bajaban los arrebatos de prepotencia militar y comenzaban "los tira y afloja" por el estacionamiento.

 

A veces cuando se disponía de espacio suficiente y había poco trabajo, le permitía que estacionara por un rato, claro que por lo general era hasta que dormía su siesta, a eso de las cuatro de la tarde.

Fue un día como cualquiera que realizando un trabajo a domicilio, me llama al celular mi "linda-secretaria-amante-esposa" y me alerta que el "famoso vecino", ha llegado en forma prepotente haciendo uso del estacionamiento, y mas encima en evidente estado de ebriedad.

Como ya terminaba el trabajo, me dirigí raudamente a encarar al Salvago. ¡Ya estaba bueno de aguantar su patuda prepotencia!, de prepotente a prepotente1/2. Ya era hora que conociera como soy, así que en el camino comencé a vestirme de "monstruo"(facil).

Entré raudamente al taller con un solo objetivo; tomar el punzón "pincha neumáticos", especialmente diseñado para la ocasión y dejarle "en panne" uno de los neumáticos de su "cagá" de auto. Luego me dispuse a escuchar de boca de mi....... "linda-secretaria-amante-esposa", todo el numerito que se había mandado el Salvago.

Había llegado "el perla", muerto de borracho (escoba), manejando contra el tránsito y mas encima exigiendo un lugar para su "tocomocho". Cosa que logró mediante un intimidado cuidador de autos del sector; el que hizo a un lado mis barreras.

Pienso que al llegar a su departamento, se debe haber lavado la cara, despejado un poco sus etílicas y atrofiadas neuronas, ya que como a los 40 minutos, es que vuelve a mi taller, "haciéndose el chistoso" y ofreciéndo su mano para saludarme. Yo a esa altura ya era un "monstruo intratable".

(Salvago se parecía mucho al viejo Elmer, pero tenía mucho de Hitler también.)

Primer round:

Como el neumático del Toyota del coronel era radial, aun no se desinflaba, pero con el correr del tiempo es que sacaría las cuentas de lo que le pasó a su Michelín nuevo. Desde ahí quedó la guerra declarada y ahora íbamos a ver quien tenía mas fuerzas de los dos.

Esto ocurrió un día viernes, así que el fin de semana me dedicaría a desarrollar las estrategias para la defensa.

En tanto el día sábado, Salvago envía a su empleada con el dinero adeudado por su hija, el que es "muy bien recibido" e inteligentemente retribuido con su correspondiente boleta, ¡por si acaso me atacaba por el lado de los voluntariosos de impuestos internos!.

La empleada sabía muy bien como era Salvago, y se me pone a contar de las humillaciones que le hacía pasar; como lo eran los eventuales "manoseos" y la solicitud de parte del coronel, que fuese tratado como "mi coronel", cosa que era resistida totalmente de parte de esta señora, toda vez que ella nunca lo había visto siquiera de uniforme.

Entonces ese fin de semana redacté una carta dirigida al general director de Carabineros de ese entonces; Manuel Ugarte. Uno siempre debe saber de las debilidades que tiene su eventual enemigo. Y yo de Salvago sabía varias, y la mas importante era la "carencia de su licencia de conducir". Secreto del que no revelaré su fuente, pero algunos de ustedes lo saben.

A parte de ir dirigida al director de carabineros, anoté con copia a la subsecretaria de carabineros. En verdad nunca la envíe allí, pero así no la tomarían tan livianamente y no sería tirada al tacho de la basura, ya que la subsecretaría es un organismo superior al la dirección general.

En la misiva iba narrado todo lo acontecido, y haciendo notar que de buena manera, cualquier persona podía ocupar el estacionamiento. Destacando, el hecho que Salvago "no poseía la necesaria licencia de conducir";mal utilizando entonces su tarjeta de identificación, la que en ningún caso puede reemplazar.

Segundo round.

¡Menos mal que el lunes a primera hora concurrí a dejar la carta a la dirección general!, ya que estando en camino, mi "linda-secretaria-amante-esposa" me comunica que al taller ha llegado un teniente a cursarme un "parte". Entonces le indico que haga entrega de una copia de la carta recién despachada; con la que muy "confundido" el teniente se retira del local.

Tercer round.

El día martes llega a mi taller una patrulla municipal, con sus respectivos: inspector y carabinero, quienes proceden a "incautar mis barreras", aduciendo que recibían ordenes, a raíz de un "denuncio" en mi contra y no había más que hacer.

¡Chitas que estaban contentos mis vecinos de Chilectra al ver que me retiraban mis, hasta ese entonces; intocables barreras!.

¡Ese si que fue un golpe bajo,..... y lo acusé!.

Aunque por ahí también tengo mis contactos, lo más valioso era el hecho de actuar apegado a la ley; entonces llamé un inspector amigo, quien me promete visita para ese día en la tarde.

Le expliqué lo que había ocurrido y me dijo:

¡Pero tu no las tenías en la calle, si no en el bandejón lateral. Así que no te las debieron quitar!. ¿Sabes que inspector fue ese?.

El "copuchenteo" rondaba por doquier, sin que nadie se atreviese siquiera a consultarme de los inusuales eventos en curso.

Cuarto round.

El día miércoles, justo a la hora que "mi amigo" el inspector llega con las barreras, estoy atendiendo a un cliente; es por eso que no puedo siquiera ayudarle a bajarlas de la camioneta y colocarlas en su respectivo lugar. Cosa que terminó por confundir y sorprender aun mas a mis vecinos, al ver ellos, "al mismísimo inspector en jefe acomodándolas"; aprobando con ese acto, de inmediato propiedad y autentica legalidad. Mas curiosidad aun causó vernos despedir efusivamente con un firme apretón de manos, revelando una...... "innegable amistad".

Quinto round.

Cual sería la sorpresa de Salvago al ver nuevamente las barreras frente a mi negocio, que de inmediato hizo sus contactos y a las dos horas ya estaban los carabineros nuevamente para pasarme el "famoso parte". Estaban dando con eso, penosos palos de ciego, ya que nada de lo que hacían se ajustaba a reglamento. O sea me estaban "hostigando", palabra que de nombrárselas solamente, causó una desconcertante y rápida escabullida.

Sexto round.

Pero Salvago me quería joder a toda costa, y para ello usó nuevamente al teniente de la 19, quien llegó talonario en mano el día jueves a pasarme el respectivo e injustificado parte. Ante lo cual "magistralmente resigné mi defensa".

¡Guardó nuevamente su talonario! "el pelele", demostrando sin decirlo que los argumentos esgrimidos para pasarme el parte, carecían de todo fundamento legal.

De todas maneras, al retirarse aparentando estricta autoridad, amenaza con volver a pasar al día siguiente, a cursar los respectivos partes a todo aquel que ocupase el bandejón para estacionar. ¡De ahí nunca mas vi a ese teniente!.

El nocaut.

Esa noche de jueves llegué de plano a redactar mis solicitudes y exigir respuesta inmediata a la carta entregada el día lunes. Ocupando para ello todos los sitios de Internet disponibles, y haciendo notar del hostigamiento del cual, estaba siendo victima de parte de los de la 19. ¡Hasta el alcalde de Providencia y el senador Cordero supieron de mis aflicciones por ese medio!.

Dicen que ese Viernes, muy temprano se le ve caminando desde la Alameda por calle Zenteno con rumbo sur, al coronel Salvago;premunido de "un gran frasco de vaselina" entre sus manos, ingresando al edificio que ya todos imaginan, ...en donde es puesto en su lugar, con la reconvención expresa de no seguir molestando a este; " noble, buenmozo, destacado, inteligente e indefenso" cerrajero que conocéis".

( Esta historia está dedicada a la verdadera esposa de Salvago, quién seguro se encuentra en el cielo, lugar en donde también seguro, nunca llegará su verdugo).

FIN